En muchas comunidades rurales, hay personas que durante décadas han guardado algo mucho más valioso que una cosecha: semillas nativas, junto con el conocimiento sobre cómo cultivarlas, cuidarlas y transmitirlas. Son los custodios de semillas, guardianes silenciosos de una sabiduría que se construyó generación tras generación, pero que hoy corre el riesgo de desaparecer junto con ellos.

Ese riesgo es el punto de partida de este proyecto, resumido en una pregunta simple pero urgente:

¿Cómo transmitir el conocimiento ancestral de los custodios de semillas nativas a las nuevas generaciones antes de que se pierda?

Objetivo general

El proyecto busca transmitir el conocimiento ancestral de los custodios de semillas nativas, contribuyendo a su preservación frente al riesgo de desaparición. No se trata solo de documentar ese saber, sino de encontrar una forma viva de acercarlo a quienes vienen después.

Objetivos específicos

Para lograrlo, el proyecto se desarrolla en dos frentes complementarios:

  • Diseñar un artefacto interactivo basado en tecnología NFC y Arduino, que permita activar contenido audiovisual asociado al conocimiento de los custodios de semillas. La idea es que el conocimiento no quede atrapado en un texto o un archivo, sino que se active a través de una experiencia física, casi como si cada semilla o cada objeto guardara una historia lista para ser escuchada.
  • Desarrollar las proyecciones audiovisuales que traduzcan visualmente los saberes recopilados, en un lenguaje accesible y atractivo para las nuevas generaciones. Aquí el reto es narrativo: convertir testimonios, técnicas y tradiciones en piezas audiovisuales capaces de conectar con públicos jóvenes, sin perder la esencia de lo que los custodios tienen para contar.

Por qué importa

La pérdida de este conocimiento no es solo una pérdida cultural: también es una pérdida de biodiversidad, de soberanía alimentaria y de formas de relacionarse con la tierra que han demostrado ser sostenibles durante generaciones. Este proyecto propone que la tecnología, lejos de reemplazar esa memoria, puede ser el puente que la mantenga viva.

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